IU-BA DE GOZON - 23-11-2005 13:57:15 | Categoria:
Libertad de expresión
Este escrito fue enviado en dos ocasiones a La Nueva España de Aviles, a la sección de cartas al director: 1º vez, el 29-10-05 a las 12,30 horas, y la segunda vez, el 2-11-05 a las 18,15horas, reconociendo el derecho del editor a elegir lo que pública, consideramos que dado que es un tema de actualidad en nuestro concejo, debería de ser publicado.
Ha sido publicado en la Nueva España de Aviles el 24-11-05.

Mas información.
Al llegar a casa, una tarde soleada de primavera de los años sesenta, despues de una dura jornada escolar, divisamos a lo lejos una maquina escavadora, que comenzaba a dessmontar un terraplén en la caseria del Pericacho, lo que hoy es la urbanización de los laureles, por aquel entonces, para un grupo de niños de seis a doce años, ver una escavadora y además de orugas era toda una novedad que no se podia dejar de ver, total, que merendamos y organizamos una expedicción desde el Alto del Monte en Antromero hasta el Pericacho, a ver la novedad de la escavadora.
Aun hoy, cierro los ojos y puedo ver aquella cartepillar de color amarillo y ruedas de oruga, trabajando en el talud norte, hacia el mar, como arrancaba las raices de los árboles y las iba tirando hacia el acantilado, para construir una carretera que poco a poco, el mar se fue llevando invierno tras invierno, y que tantas veces cruce andando, para ir al instituto de Luanco, cuando la marea estaba alta, y no se podia atajar por la playa del Dique.
La idea no era mala; pretendían comunicar la bajada del Aramar con el Dique, bordeando la costa, pues ya existía un camino de a pie, en mal estado que discurría por el terraplén. La escavadora dejo una pista amplia, como para circular dos coches en doble sentido, pero invierno tras invierno, la pista iba disminuyendo hasta que solo quedo el antiguo camino de a pie que habia sido antaño, y fue entonces cuando comprendí lo sabia que es la naturaleza, y que tarde o temprano acaba arrebatando por la fuerza, aquello que con las fuerza de las maquinas se le arrebato primero a ella.
Hoy pasado el tiempo, me doy cuenta, que aquel, fue el primer intento fallido de destrucción de nuestra costa, y gracias al cual, hoy aquel sendero de toda la vida, que discurría por el terraplén ha desaparecido, por la avaricia de quien pretende disfrutar en exclusiva de un paisaje y unas vistas que por ley son de todos.
Con posterioridad y con el desmedido afán de la raza humana de poseer algo en exclusiva, que le permita alardear frente a los demás, para demostrarse a si mismo y a los otros, su éxito en la vida, fueron sucediendo diversos hechos lamentables en cuanto a la urbanización del Pericacho y alrededores (hoy los Laureles), que no voy a comentar, y que cualquiera que camine desde la Judea, antiguas escallejes hoy calle la Soledad en dirección al Dique por la senda de la costa podrá observar.
Otros pretendieron poner muros al mar, y hoy, los restos del hormigón armado de aquellos muros, reposan en la ribera del Dique, para vergüenza de quien permitió semejantes aberraciones.
Otros construyeron y siguen construyendo sus "castillos" al borde mismo del terraplén, ocupando zonas de Dominio Público, impidiendo el paso por el borde de la costa.
Quizás hoy estén arrepentidos, pues viven con la amenaza constante de que sus "fortalezas" acaben reposando tambien en la ribera del Dique, a pesar de las constantes obras de escollera que tienen que realizar.
Y como la avaricia humana no tiene limites, multiplicar por cuatro la edificabilidad de una parcela de gran valor paisajístico, para poder financiar gratuitamente, los futuros negocios propios y de sus amigos en la zona, ante la perplejidad del resto de los ciudadanos que pretenden construir una casa en la parcela que le dejaron sus padres o abuelos y están hartos de escuchar la misma respuesta: su parcela esta en Costas, su parcela esta afectado por el Pola, su parcela esta en el Espacio Protegido de Cabo Peñas.
Cada día que pasa, estoy más convencido que el problema no esta en la Ley, sino en quien interpreta torticeramente la Ley, en su beneficio y el de sus amigos, ante la pasividad de los ciudadanos, que al igual que en el cuento de los ratones y el gato, llevan años discutiendo, quien le pone el cascabel al gato.
Hoy más que nunca, es necesario colgarle el cascabel al gato, apoyando y respaldando las diferentes plataformas locales, que se integraran en otra regional, para frenar el deterioro de la franja del litorar como consecuencia de la intensa presión turistica y la desmesurada actividad urbanizadora en las áreas paisajísticamente más bellas de nuestros concejos.
Apoyar estas plataformas, no supone inmovilismo, ni oposición a todo, como algunos pretenden hacer ver a la gente, sino al contrario supone permitir un crecimiento ordenado ysostenido en el tiempo, con las mismas reglas de juego para todos; supone que donde la actual Ley vigente permite construir 4 viviendas unifamiliares, se hagan cuatro y no 38, donde solo permite hacer 54, que solo se hagan estas y no 1.200, en definitiva aplicar la ley con equidad y con sentido comun, sin agravios comparativos, favoreciendo a todo el mundo por igual y no ha una casta de depredadores cuya avaricia no tiene limite.
Seamos medianamente inteligentes y no cometamos los errores del pasado, para que la naturaleza no nos reclame aquello que primero le hemos quitado, salvemos lo poco que nos queda, salvemos la costa, salvemos el Dique, salvemos nuestro concejo, nuestros hijos nos lo agradecerán.
IU-BA DE GOZON - 23-11-2005 13:57:11 | Categoria:
Libertad de expresión
Este escrito fue enviado en dos ocasiones a La Nueva España de Aviles, a la sección de cartas al director: 1º vez, el 29-10-05 a las 12,30 horas, y la segunda vez, el 2-11-05 a las 18,15horas, reconociendo el derecho del editor a elegir lo que pública, consideramos que dado que es un tema de actualidad en nuestro concejo, debería de ser publicado.
Al llegar a casa, una tarde soleada de primavera de los años sesenta, despues de una dura jornada escolar, divisamos a lo lejos una maquina escavadora, que comenzaba a dessmontar un terraplén en la caseria del Pericacho, lo que hoy es la urbanización de los laureles, por aquel entonces, para un grupo de niños de seis a doce años, ver una escavadora y además de orugas era toda una novedad que no se podia dejar de ver, total, que merendamos y organizamos una expedicción desde el Alto del Monte en Antromero hasta el Pericacho, a ver la novedad de la escavadora.
Aun hoy, cierro los ojos y puedo ver aquella cartepillar de color amarillo y ruedas de oruga, trabajando en el talud norte, hacia el mar, como arrancaba las raices de los árboles y las iba tirando hacia el acantilado, para construir una carretera que poco a poco, el mar se fue llevando invierno tras invierno, y que tantas veces cruce andando, para ir al instituto de Luanco, cuando la marea estaba alta, y no se podia atajar por la playa del Dique.
La idea no era mala; pretendían comunicar la bajada del Aramar con el Dique, bordeando la costa, pues ya existía un camino de a pie, en mal estado que discurría por el terraplén. La escavadora dejo una pista amplia, como para circular dos coches en doble sentido, pero invierno tras invierno, la pista iba disminuyendo hasta que solo quedo el antiguo camino de a pie que habia sido antaño, y fue entonces cuando comprendí lo sabia que es la naturaleza, y que tarde o temprano acaba arrebatando por la fuerza, aquello que con las fuerza de las maquinas se le arrebato primero a ella.
Hoy pasado el tiempo, me doy cuenta, que aquel, fue el primer intento fallido de destrucción de nuestra costa, y gracias al cual, hoy aquel sendero de toda la vida, que discurría por el terraplén ha desaparecido, por la avaricia de quien pretende disfrutar en exclusiva de un paisaje y unas vistas que por ley son de todos.
Con posterioridad y con el desmedido afán de la raza humana de poseer algo en exclusiva, que le permita alardear frente a los demás, para demostrarse a si mismo y a los otros, su éxito en la vida, fueron sucediendo diversos hechos lamentables en cuanto a la urbanización del Pericacho y alrededores (hoy los Laureles), que no voy a comentar, y que cualquiera que camine desde la Judea, antiguas escallejes hoy calle la Soledad en dirección al Dique por la senda de la costa podrá observar.
Otros pretendieron poner muros al mar, y hoy, los restos del hormigón armado de aquellos muros, reposan en la ribera del Dique, para vergüenza de quien permitió semejantes aberraciones.
Otros construyeron y siguen construyendo sus "castillos" al borde mismo del terraplén, ocupando zonas de Dominio Público, impidiendo el paso por el borde de la costa.
Quizás hoy estén arrepentidos, pues viven con la amenaza constante de que sus "fortalezas" acaben reposando tambien en la ribera del Dique, a pesar de las constantes obras de escollera que tienen que realizar.
Y como la avaricia humana no tiene limites, multiplicar por cuatro la edificabilidad de una parcela de gran valor paisajístico, para poder financiar gratuitamente, los futuros negocios propios y de sus amigos en la zona, ante la perplejidad del resto de los ciudadanos que pretenden construir una casa en la parcela que le dejaron sus padres o abuelos y están hartos de escuchar la misma respuesta: su parcela esta en Costas, su parcela esta afectado por el Pola, su parcela esta en el Espacio Protegido de Cabo Peñas.
Cada día que pasa, estoy más convencido que el problema no esta en la Ley, sino en quien interpreta torticeramente la Ley, en su beneficio y el de sus amigos, ante la pasividad de los ciudadanos, que al igual que en el cuento de los ratones y el gato, llevan años discutiendo, quien le pone el cascabel al gato.
Hoy más que nunca, es necesario colgarle el cascabel al gato, apoyando y respaldando las diferentes plataformas locales, que se integraran en otra regional, para frenar el deterioro de la franja del litorar como consecuencia de la intensa presión turistica y la desmesurada actividad urbanizadora en las áreas paisajísticamente más bellas de nuestros concejos.
Apoyar estas plataformas, no supone inmovilismo, ni oposición a todo, como algunos pretenden hacer ver a la gente, sino al contrario supone permitir un crecimiento ordenado ysostenido en el tiempo, con las mismas reglas de juego para todos; supone que donde la actual Ley vigente permite construir 4 viviendas unifamiliares, se hagan cuatro y no 38, donde solo permite hacer 54, que solo se hagan estas y no 1.200, en definitiva aplicar la ley con equidad y con sentido comun, sin agravios comparativos, favoreciendo a todo el mundo por igual y no ha una casta de depredadores cuya avaricia no tiene limite.
Seamos medianamente inteligentes y no cometamos los errores del pasado, para que la naturaleza no nos reclame aquello que primero le hemos quitado, salvemos lo poco que nos queda, salvemos la costa, salvemos el Dique, salvemos nuestro concejo, nuestros hijos nos lo agradecerán.